Quien no oye bien y no pone solución ve cómo su vida se va limitando poco a poco, hasta acabar, en muchos casos, aislado.
El gran problema de la pérdida auditiva es que no somos conscientes de ella hasta que es demasiado tarde. Por eso las revisiones rutinarias son tan necesarias.
Descubrir la pérdida auditiva a tiempo
En Fónix recomendamos hacerse al menos una evaluación auditiva anual. Cuando alguien acude por primera vez buscando remedio, suele ser porque su audición ya está muy afectada y el daño es difícil de revertir. Aun así, podemos detener o ralentizar el proceso y dotarle de las ayudas para oír mejor.
Más que dejar de oír
La pérdida auditiva afecta a las rutinas, los hábitos y las aficiones. Quien no escucha bien se siente incómodo al relacionarse y, poco a poco, va rehuyendo esas actividades. En el peor de los casos, desemboca en sordera y en una pérdida real de calidad de vida.
Pon remedio con algo tan sencillo como pedir cita en los Centros Auditivos Fónix, en Illescas o Toledo.
