En los Centros Auditivos Fónix de Toledo e Illescas sabemos que la información es el primer paso para cuidar la audición. Por eso conviene aclarar una confusión muy habitual: la hipoacusia y la hiperacusia suenan parecido, pero son dos problemas auditivos completamente distintos.
La hipoacusia es la pérdida de capacidad auditiva; la hiperacusia, en cambio, es un exceso de sensibilidad al sonido. Distinguirlas ayuda a reconocer los síntomas a tiempo y a buscar la solución adecuada para cada caso.
Qué es la hipoacusia
La hipoacusia es la pérdida parcial de la capacidad auditiva. Puede ir de leve a profunda y afectar a un solo oído (unilateral) o a ambos (bilateral). Según su origen, se distinguen varios tipos:
- Neurosensorial: afecta al oído interno y es la más frecuente. Su causa más habitual es el envejecimiento natural, aunque la exposición a ruidos intensos, algunos medicamentos o los traumatismos también dañan las delicadas células ciliadas. No suele tener tratamiento médico, pero en la mayoría de los casos se corrige muy bien con audífonos.
- Conductiva: afecta al oído externo o medio. Suele deberse a tapones de cerumen, infecciones, líquido tras el tímpano, perforaciones u otosclerosis. Muchas veces se resuelve con tratamiento médico o quirúrgico y, cuando no es posible, también se compensa con audífonos.
- Mixta: coexisten a la vez el componente neurosensorial y el conductivo.
Qué es la hiperacusia
La hiperacusia es justo lo contrario: una sensibilidad exagerada a los sonidos del entorno. Ruidos que para la mayoría son normales resultan molestos, insoportables o incluso dolorosos para quien la padece.
Aparece, en mayor o menor grado, en muchas hipoacusias neurosensoriales, donde el rango dinámico de la persona —la distancia entre el sonido más bajo que oye y aquel que ya le molesta— es menor que el de una persona normoyente. Este fenómeno se conoce como reclutamiento.
Para situarlo en cifras:
- Una persona con audición normal tolera sonidos de hasta unos 120 dB antes de sentir molestia.
- En la hiperacusia ese umbral baja por debajo de los 100 dB, de modo que sonidos mucho más suaves ya resultan incómodos o dolorosos.
Por qué es importante distinguirlas
Confundir ambos términos puede retrasar el diagnóstico. La hipoacusia requiere medir el grado de pérdida y, según el caso, adaptar audífonos; la hiperacusia necesita un abordaje específico para reeducar la tolerancia al sonido. En ambos casos, cuanto antes se actúe, mejor es el pronóstico.
Si notas que oyes peor o que ciertos sonidos te resultan demasiado intensos, pide cita en nuestros gabinetes, Centro Auditivo Fónix Toledo y Centro Auditivo Fónix Illescas, donde realizamos una evaluación auditiva completa y gratuita y te orientamos sobre la mejor solución para tu caso.
